Mis alumnos están trabajando este texto de Pérez Reverte en la asignatura de lengua. Me lo ha pasado una de las profesoras. Creo que os va a gustar.
En el cole somos unos cuantos los que sentimos un especial cariño por Arturo. Recuerdo que, en una charla, hace ya mucho tiempo, me firmó uno de sus libros; "El maestro de esgrima", curiosamente es el único libro firmado que tengo (no soy amigo de esas cosas), pero me hizo ilusión, y me llevé una impresión muy buena de él. Un tío simpático, cercano, agradable y muy interesante. Nada que ver con la fama de desvergonzado y chulesco que tiene. Sin duda un autor muy recomendable, por lo que escribe y por lo que anima a leer (siempre ha dicho que es un lector que escribe, pero que fundamentalmente, es un lector).
En fin, este es uno de sus artículos. Leyéndolo me he visto a mí mismo sentado con un libro entre las manos en un mundo difuminado. Disfrutadlo.
© Arturo Pérez Reverte
En una mesa cercana hay un muchacho que lee un libro. Tiene unos diecisiete o dieciocho años, está solo, y llama la atención porque no es frecuente encontrar lectores en este paraje. Está concentrado en las páginas, y de vez en cuando cierra el libro y se queda mirando la plaza sin verla, con la expresión de quien permanece ajeno a cuanto ocurre ante sus ojos. Con esa mirada ausente que todo lector conoce como propia: la de quien se detiene en el acto de leer pero no interrumpe la lectura, sino que sigue inmerso en las imágenes o las ideas que el libro suscita.
Lee el artículo completo: http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=6727&id_firma=14670
