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lunes, 19 de marzo de 2012

Cada día me gustan más

Sin la lectura no seríamos lo que somos, no seríamos humanos. Necesitamos palabras, poesía sobre todo, para humanizarnos. Los libros forman parte de la vida, son uno de los componentes esenciales de la vida, del mismo modo que lo son la amistad, el amor, la ternura, la alegría, los negocios... y todo lo que contribuye al hecho de que la vida sea más agradable y fácil y comprensible y digna de ser vivida. En definitiva, una vida sin libros sería tan impensable como una vida sin amistad, sin amor, sin ternura, sin alegrías, sin negocios... Porque los libros no son nada más que los depositarios de todas esas cosas y sin libros los humanos nos quedaríamos sin memoria, sin historia, sin palabras o como mínimo con una pobreza de expresión que convertiría nuestro vivir y la vida de nuestros pensamientos en una labor más difícil, sin ningún tipo de experiencia de los demás ni ningún espejo interior; seríamos unos perfectos desconocidos para nosotros mismos.
Del libro "La lectura y la vida".
Por Emili Teixidor

miércoles, 7 de diciembre de 2011

A veces me ocurre


Una frase leída.
Un cuento disfrutado.
Un personaje querido.
Un libro terminado.

La sensación que nos deja
de estar sin estar aquí.

Un libro.
Una palabra.
Era para mí.

M. G.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Un libro diferente: Hugo Cabret

(Nota del Mago Jenkins: un libro perfecto para leer en estas fechas)

La invención de
HUGO CABRET
por
Brian Selznick

Hugo nunca había entrado en la librería, pero sabía perfectamente dónde estaba; conocía la estación como la palma de su mano. Enfrente de la cantina, junto a la sala de espera principal, había siempre dos mesas de madera cubiertas de libros que flanqueaban una puerta con el siguiente rótulo:

R. LABISSE. LIBROS NUEVOS Y DE OCASIÓN

Cuando abrió la puerta, en el interior de la librería repiqueteo una campanilla. Hugo empezó a sobar los botones de su chaqueta para tranquilizarse, y uno de ellos se desprendió. Se lo metió en el bolsillo y siguió manoseándolo. El corazón le latía con fuerza.

+ sobre el libro: http://lainvenciondehugocabret.grupo-sm.com/index.html
++ sobre el libro: Booktrailer (en italiano): http://www.youtube.com/watch?v=dKVVDdwygHE


viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Cuántos tienes en la tuya?

Una de mis frases favoritas.
"Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma"
En mi casa hay libros, muchos, en absolutamente todas las habitaciones.

El refugio perfecto

Ilustración de Jimmy Liao

La fantasía es un refugio, un lugar calentito donde descansar, estirar las piernas, cerrar los ojos y esperar que pase la tormenta. Los libros han servido a muchas personas a lo largo de la historia para perderse, evadirse y encontrar nuevas razones para seguir viviendo con alegría. Desde que empecé a leer me di cuenta de que había lugares a los que me gustaba volver de vez en cuando. Recuerdo la tranquilidad que me producía ir a Bree en "el Señor de los anillos" o a la casa de Tejón en "El viento en los sauces",... En esos momentos en los que la paz falta, un libro se convierte en una puerta a un lugar mejor, en el refugio perfecto. M.G.


Me gustaría recomendaros este libro: "Esconderse en un rincón del mundo", de Jimmy Liao. Si queréis saber más entrad aquí: http://www.barbara-fiore.com/index.php/libros-archivos/esconderse-en-un-rincon-del-mundo/

jueves, 24 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Un pequeño tesoro verde

Por, El gran mago Jenkins
No sé muy bien la razón. Este es uno de los libros que necesito tener cerca. Es uno de esos caprichos que uno tiene y que le sirven para controlar, desde la fantasía, los problemas, a veces demasiado reales de la realidad. Es un libro con tres historias. Las tres me gustan. Las tres las he leído infinidad de veces. Y no me canso. Recuerdo que me lo compraron mis padres una vez que fuimos de compras a un centro comercial cuyo nombre no recuerdo. Lo que si recuerdo es la emoción que me causó tenerlo. Tan poca cosa, tan verde, con esas hojas de adorno y las letras amarillas con formas medievales. Tolkien está condensado en estas páginas. En muchos casos creo, no soy un experto, que es el Tolkien real, el más cercano, el amante de los árboles y de la vida tranquila el que escribe estas líneas. Me doy cuenta de que quizá estos relatos eran para él un descanso, un testamento, un capricho. Me lo imagino como a Bilbo, sentado en su sillón escribiendo con una sonrisa en la boca. Es una hoja del gran árbol que es su obra, pero una hoja maravillosa, con mil matices de verde, dispuesta a darnos todo si nos paramos unos minutos a mirarla. Ojalá disfrutéis estos relatos. En los tiempos de los libros electrónicos es bueno seguir comprando algún libro que nos sirva para tocar, de verdad, la fantasía.

¿Lo puedes entender?

© Michael Ende (lee sus libros, te van a encantar)
Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay. 
La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado... 
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito... 
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido... 
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.
Extracto del libro: La historia interminable.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Libros en casa



En la guía de derechos y responsabilidades de las familias andaluzas en la educación, un cuadernito que han repartido a las familias en lo centros educativos, viene una apartado dedicado al fomento de la lectura. Os lo pongo para que lo veáis. En definitiva dice que la lectura debe formar parte de nuestra vida familiar y que sólo se aprende lo que se comparte en casa. Yo por mi parte (y la de mi familia) creo que sin libros no seríamos tan felices como somos y nuestra casa no sería tan bonita y acogedora. Los libros y lo que contienen son vitales para que nos abramos al mundo, para que viajemos desde dentro y nos dan muchas oportunidades de compartir: cuentos, anécdotas, conocimientos, historias,... incluso el mismo libro como objeto. Conclusión: fomentar el gusto por la lectura puede hacernos mejores personas y mejores familias.


lunes, 17 de octubre de 2011

Pasea la vista por booklandia

He encontrado esta página en la web: http://booklandia.tumblr.com/. Como veis se llama booklandia. Es un paseo visual por esos rincones donde viven, se amontonan, nos esperan, y un sin fin de cosas más, nuestros queridos libros. Echad un vistazo, es muy bonito, además nos introduce en otro bello arte; el de la fotografía.


Os dejo una selección de algunas fotos que me han gustado:









lunes, 10 de octubre de 2011

Es la libertad


Encuentro esto en la web del escritor Jordi Sierra i Frabra: http://www.sierraifabra.com/index.php

© Jordi Sierra i Frabra
No hay un método para escribir.
No existe un manual.
Cada escritor, en sí mismo, es un mundo aparte, un ente único, diferente, que se guía por instintos, fuerzas incontrolables, pasiones, fiebres y arrebatos mientras se alumbra con el sol de su propio universo. Y hablo de escribir, no de ser profesional o aficionado. Sólo escribir. Pasar horas, días, semanas, meses y años delante de un folio, pluma en mano, o sentado frente a un ordenador, es algo difícil de explicar y analizar, algo que va más allá del placer o la vocación. Escribir es la soledad máxima, y por contra, la compañía global. Tú y tus personajes. Es la libertad.

La luciérnaga y el niño

El viernes pasado, en clase, empezamos a aprender algunos trucos para escribir. Escribir no es sencillo, pero existen algunas técnicas que nos pueden ayudar a la hora de empezar. Muchos conoceréis a un autor que se llama Gianni Rodari. Pues bien, Gianni, nos ha enseñado a jugar con las palabras y nos plantea las reglas del juego. Por ejemplo, el binomio fantástico, elige dos palabras al azar y con ellas construye una fantasía que las relacione. Es muy divertido. Por ejemplo, con las palabras "luciérnaga" y "niño". ¿Qué escribirías?
A continuación os pongo un texto que aparece en el libro de Rodari "Juegos de fantasía" y lo escribió un niño utilizando esa técnica (advierto que es una historia algo triste). Animo a todos a escribir sus propias historias. Es una buena manera de valorar el tremendo esfuerzo que hacen los autores para hacernos felices con sus libros. M.J.

La luciérnaga y el niño

Había una vez un niño que no tenía padre ni madre, y estaba muy triste. Entonces todas la noches se asomaba al balcón y así hizo amistad con una luciérnaga que brillaba en la oscuridad y le hablaba y le contaba sus penas.
Un día el niño cayó enfermo, perdió la vista y lo llevaron al hospital. Una semana después, lo operaron y lo primero que vio fue la luciérnaga toda encendida.
Por el esfuerzo que hizo para brillar de día, la luciérnaga se murió, pero murió feliz de haber dado su vida por la felicidad de un amigo.


Una nueva bienvenida

Para el que aún no lo sepa "La biblioteca del capitán Nemo" es un blog de una asignatura de un colegio. Esa asignatura es un poco especial ya que está dedicada exclusivamente a motivar a los alumnos a que lean.
Motivar a leer es algo complicado y a la vez muy sencillo. Hay que dar con la tecla de cada uno, con el gusto, con el momento, en definitiva; con el libro que nos abrirá las puertas de todos los demás. Es una tarea que no puede llevar a cabo un profesor, ha de ser compartida. Lo mejor, creo yo, es que compartamos nuestros descubrimientos y nuestro entusiasmo. Es por eso que invito a todos: padres, alumnos de otros cursos y personas que sencillamente pasáis por aquí (por el blog), a participar con vuestras aportaciones y comentarios. Lo vamos a pasar muy bien. Ya veréis. M.J.

jueves, 6 de octubre de 2011

Un muchacho con un libro

Mis alumnos están trabajando este texto de Pérez Reverte en la asignatura de lengua. Me lo ha pasado una de las profesoras. Creo que os va a gustar.
En el cole somos unos cuantos los que sentimos un especial cariño por Arturo. Recuerdo que, en una charla, hace ya mucho tiempo, me firmó uno de sus libros; "El maestro de esgrima", curiosamente es el único libro firmado que tengo (no soy amigo de esas cosas), pero me hizo ilusión, y me llevé una impresión muy buena de él. Un tío simpático, cercano, agradable y muy interesante. Nada que ver con la fama de desvergonzado y chulesco que tiene. Sin duda un autor muy recomendable, por lo que escribe y por lo que anima a leer (siempre ha dicho que es un lector que escribe, pero que fundamentalmente, es un lector).
En fin, este es uno de sus artículos. Leyéndolo me he visto a mí mismo sentado con un libro entre las manos en un mundo difuminado. Disfrutadlo.

© Arturo Pérez Reverte

En una mesa cercana hay un muchacho que lee un libro. Tiene unos diecisiete o dieciocho años, está solo, y llama la atención porque no es frecuente encontrar lectores en este paraje. Está concentrado en las páginas, y de vez en cuando cierra el libro y se queda mirando la plaza sin verla, con la expresión de quien permanece ajeno a cuanto ocurre ante sus ojos. Con esa mirada ausente que todo lector conoce como propia: la de quien se detiene en el acto de leer pero no interrumpe la lectura, sino que sigue inmerso en las imágenes o las ideas que el libro suscita.

Cosquillas en la mente



Un libro es una caja. En un libro caben muchas palabras, diferentes tipos de letras, dibujos, números que señalan el paso o, por qué no, el salto de una página a otra, salto que nunca es mortal. En un libro hay blancos, como claros de bosque; hay signos de puntuación, señales de tráfico que nos dejan respirar y generan una música callada, un ritmo de variaciones que nos hace bailar sin movernos de la silla; espacios entre líneas por donde circulan pensamientos traviesos, seres invisibles que hacen cosquillas en la mente y en el corazón y nos despiertan para multiplicar nuestros sueños, para que la vida se llene de colores, para cambiar la ruta de vez en cuando.  


Así prologa Mario Merlino un libro de Gianni Rodari que he encontrado en la biblioteca del cole. Me pregunto si alguien ha leído este libro ya. Me refiero a alguien de mi entorno, alguien que tenga acceso a esta biblioteca. Algunas veces pienso que si, que alguien parecido a mi ya lo cogió y de pronto me siento unido a una parte de la gran familia que somos los lectores, otras veces se me pasa por la cabeza que a lo mejor soy el primero en descubrirlo y me siento único, especial, unido por el destino a un autor que me habla al oído.
Los libros te encuentran de manera mágica, es el destino, es así, nadie puede discutirlo, el que lee mucho lo sabe. Por eso invito a mis alumnos a que se hagan con ese pasaporte al mundo que es el carnet de una biblioteca. Estoy seguro de que alguno adquirirá, junto al carnet, un destino mejor y más feliz. Un libro espera impaciente, agazapado, sonriente, para alegrarnos el día y la vida, como dice Mario, haciéndonos cosquillas en la mente, cambiándonos la ruta de vez en cuando.